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Las peores muertes por selfies extremas

La tendencia por tomar la autofoto más arriesgada ya se ha cobrado varias vidas a lo largo del mundo.

Las selfies extremas son una tendencia a nivel mundial que pueden ser vistas como actos de valentía o de inconsciencia, pero para los gobiernos de algunos países como Rusia se están convirtiendo en una gran preocupación.

Esta moda de subirse a un rascacielos para tomarse una peligrosa autofoto o de apuntarse con un arma en la cabeza al mismo tiempo que se presiona un botón de la cámara se está cobrando la vida de varias personas.

Como mencionamos anteriormente, Rusia es el país que se está tomando con mayor seriedad está situación, al punto de que el Ministerio del Interior de ese país lanzó una campaña para concientizar sobre los peligros de las selfies extremas. “Ni un millón de ‘me gusta’ en las redes sociales valen tanto como tu vida y tu bienestar”, advierten desde Moscú.

Una de las tragedias más recientes sucedió hace pocas semanas, a fines de septiembre, en el Taj Mahal. Dos turistas japoneses intentaban tomarse una autofoto en las escaleras de entrada cuando cayeron por las mismas. Uno de ellos perdió la vida, mientras que el otro se rompió una pierna.

 

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Las escaleras del Taj Mahal.

 

En agosto, un joven estadounidense de 19 años se estaba sacando una selfie mientras apuntaba un arma a su boca, cuando esta se disparó, ocasionándole la muerte.

Mejor suerte corrió una oficinista rusa de 21 años, quien tuvo el mismo accidente pero con una pistola que disparaba balas de goma. Fue hospitalizada y estuvo en estado crítico, pero sobrevivió.

Dos jóvenes rusos fallecieron cuando estaban a punto de sacarse fotos en lugares de gran altura, la forma más común de selfie extrema. Uno de ellos fue Andrey Retrovsky, quien cayó de un edificio. La otra tragedia le pasó a una joven universitaria de 21 años, quien cayó desde la valla de un puente cercano al Centro Internacional de Negocios de

 

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Selfies en los rascacielos, una de las modas más peligrosas y comunes.

 

Tal vez la segunda foto extrema más común sea la selfie cerca de un animal peligroso. Un español de 32 años quiso aprovechar las festividades de San Fermín para sacarse una autofoto cerca de un toro. Concentrado en la foto, no notó que uno de estos animales estaba demasiado cerca suyo. El toro lo corneó y el hombre falleció en el hospital.

Anna Ursu, una rumana de 18 años, se subió al techo de un tren en movimiento, en el mes de mayo, para tomarse una selfie. No se percató de que estaba tocando un cable, sufriendo una descarga de 27.000 voltios que incendió su cuerpo.

Según informa el portal Mashable, en los últimos meses fallecieron 12 personas a causa de las selfies extremas.

Fuente: El Pais

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