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Uruguayos creen que se alimentan bien, pero más de la mitad es obeso o tiene sobrepeso

Según una encuesta, solo 19% reconoció que su alimentación es “regular”

Comer cinco porciones de frutas y verduras a diario, limitar el consumo de grasa y azúcar, consumir menos de una cucharadita de sal por día y tener una dieta balanceada es la base para que un adulto tenga una buena alimentación, para la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y la mayoría de las personas mayores de 18 años que viven en Montevideo y el área metropolitana creen que la tienen.
Según una encuesta realizada en 2014 por integrantes del Instituto Nacional de Alimentación (INDA), la Escuela de Nutrición y las facultades de Química, Ciencias Sociales y Psicología, 78% de las personas mayores de 18 años cree que su alimentación es buena, muy buena o excelente. Solamente 19% declaró tener una alimentación regular y 3% mala. Sin embargo, su percepción difiere con la realidad.

Más de la mitad de los encuestados (55%) tiene sobrepeso u obesidad y llega a 71% en hombres con estudios universitarios y 68% en las mujeres que hicieron hasta sexto de escuela. A esto se le suma que las enfermedades crónicas no transmisibles (como cáncer, diabetes o hipertensión), que tienen como uno de los factores de riesgo una mala dieta, son responsables del 60% de las muertes en Uruguay, según el Ministerio de Salud Pública (MSP). El 43% de los participantes del estudio dijo tener alguna enfermedad de ese tipo.

Los investigadores sostienen que ese resultado implica que “no existe conciencia sobre la baja calidad de la alimentación actual”. “Esta percepción puede contribuir a la baja tasa de éxito de estrategias de cambio de hábito basadas en mensajes sobre recomendaciones nutricionales, tales como el consumo de cinco frutas y vegetales al día”, agregan.

62% de las muertes de personas de entre 30 y 69 años se debe a enfermedades crónicas no transmisibles.
A la falta de conciencia también se le suma la falta de voluntad: 44% de los encuestados que tienen sobrepeso, dijeron no tener interés en perderlo. De todos modos, la cifra fue totalmente opuesta en el caso de los obesos: ocho de cada 10 dijeron querer mejorar su peso.

Las cifras de sobrepeso y obesidad, relacionadas en gran parte con malos hábitos alimenticios, no le son ajenas al MSP, que se planteó como uno de sus objetivos para este quinquenio promover hábitos saludables como parte de la vida cotidiana de las personas. Entre las estrategias, la cartera resolvió convocar a las empresas que fabrican alimentos procesados (como snacks) para que elaboren un nuevo etiquetado de sus productos, especialmente cuando tengan azúcar o grasas trans. La idea es que los consumidores puedan distinguir fácilmente qué alimentos tienen niveles de azúcar o grasas altos, a través de etiquetas llamativas y que tengan información fácil de entender.

Además, pretende incentivar a que las personas practiquen ejercicio aunque no puedan ir a un lugar específico a hacerlo. Algo tan simple, y que puede transformarse en cotidiano, como bajarse unas paradas antes del ómnibus para caminar, usar las escaleras en lugar del ascensor o cargar las bolsas del supermercado, implica ejercitarse.

Todas las comidas

A pesar de que los expertos en nutrición repiten hasta el cansancio que el desayuno es la comida más importante del día, se les hace poco caso. Solo dos de cada 10 creen que sea el más importante y el 25% de los encuestados de menos de 30 años no come nada cuando se despierta, lo que, según indica el estudio “puede afectar el rendimiento físico e intelectual” e incluso, incrementa los riesgos de tener sobrepeso u obesidad.

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Quienes más cumplen las cuatro comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena) son las mujeres. Consumir todas las comidas está relacionado, también, con el nivel de ingresos: a mayor nivel socioeconómico, más se cumple con todas las comidas.

Pensar los alimentos

Durante el estudio, los investigadores solicitaron a los encuestados que pensaran qué habían comido en la última cena. Todos habían cenado el día anterior.
Los platos principales más repetidos fueron sandwiches, tortas, empanadas y pizza (21,8%). La gran mayoría de las tortas y sandwiches habían sido preparados con fiambres (43,7%) y carne (23,3%). Las cenas que tenían como base verduras fueron mencionadas por menos del 2% de los entrevistados.
Según cifras del MSP, 90,4% de los uruguayos no consume las cinco porciones de frutas y verduras recomendadas, pero el consumo de alimentos ultraprocesados (snacks, golosinas, comida rápida) aumentó 146% en poco más de 10 años.
La cena fue acompañada en su mayoría por agua en los hogares de ingresos más bajos y por refrescos en aquellos con un socioeconómico alto.
Más de la mitad de quienes consumieron refrescos dijo que tenían azúcar y 24% edulcorante. Dos de cada 10 declararon no saber qué tipo de refresco consumieron. Quienes comieron fruta en la cena mencionaron en primer lugar a la manzana, y luego mandarina, banana y naranja.
Para la mayoría de los participantes del estudio el factor más importante para elegir un alimento es que sea fresco, seguido por “que sea bueno para la salud”. Que no contenga ingredientes artificiales y que sea bajo en grasa se ubicó en los últimos lugares.

Nueva encuesta sobre alimentación

La facultad de Química junto con el Ministerio de Salud Pública (MSP) están realizando una nueva encuesta sobre percepción de alimentación y hábitos. La encuesta puede ser respondida por mayores de 18 años hasta el 30 de noviembre y está disponible en la página web del MSP.

Inseguridad alimentaria es mayor en niños

La percepción sobre alimentación no solo se mide en términos de cómo se come sino cuánto y cuándo se come. Cuando una persona no tiene un acceso continuo a los alimentos, tanto en términos de cantidad como de calidad, experimenta inseguridad alimentaria.

El hambre es la peor forma de inseguridad alimentaria, que implica que una persona no tiene acceso a alimentos que satisfagan sus necesidades básicas.

Según la encuesta sobre alimentación y bienestar realizada en 2014 por el Instituto Nacional de Alimentación (INDA), la Escuela de Nutrición y las facultades de Química, Ciencias Sociales y Psicología en Montevideo a mayores de 18 años, 16,7% comió menos de lo que debía y al 31,7% le preocupó que la comida se acabara.

En las familias donde había menores de edad, 6,3% declaró que algún niño o adolescente dejó de almorzar y cenar y el mismo porcentaje sostuvo que los menores sintieron hambre pero no comieron.
A mediados de año, el programa para la primera infancia, Uruguay Crece Contigo publicó los resultados de un estudio realizado a niños de 0 a 3 años donde se analizaban diferentes factores, entre lo que se encontraba la nutrición. Según esa encuesta, 4 de cada 100 uruguayos menores de 3 años pasa hambre y 41,5% padece algún tipo de inseguridad alimentaria.

En la encuesta realizada por el INDA, la escuela de Nutrición y diferentes facultades en 2014 también se manejan cifras sobre inseguridad alimentaria en niños, y son coincidentes con las del estudio de Uruguay Crece Contigo.

Ese informe revela que 28,3% de los niños de 0 a 3 años padece de inseguridad alimentaria leve (consumo de poca variedad de alimentos o de mala calidad) y el 8,9% tiene inseguridad alimentaria moderada (restricción en la cantidad de alimentos).

Todo esto significa que casi la mitad de los menores de 3 años en Uruguay tiene dificultades para acceder a alimentos de buena calidad o, incluso, a cualquier tipo de comida. Por su parte, los hogares con adultos con inseguridad alimentaria de algún tipo son el 30%.
  • Fuente : Observador

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