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El adiós a los viejos zoológicos

El cierre definitivo o la reconversión de los zoológicos en bioparques, con espacios más amplios en donde albergar a los animales, es una tendencia que se está dando en Uruguay. Uno de los primeros en cerrar sus puertas —en 2011— fue el zoológico de Minas, que pasó a convertirse en un gran parque con un área deportiva y tribunas de hormigón, otra de picnic y un escenario para grandes espectáculos. A éste le siguieron los de Melo, Villa Dolores en Montevideo y los de Paysandú y Rocha.

Ahora se suma el caso del zoológico de Ecilda Paullier, en San José, que está reubicando a sus dos últimos animales en distintas reservas del país.

“El ciervo ya fue trasladado a una estancia turística llamada La Galera, en Colonia Fernández Crespo, que pasó a tener un espacio de 1.600 metros cuadrados, con vegetación, y un lago interno. Allí estará en compañía de otros animales. Antes vivía en un recinto de 5 metros por 5 metros”, indicó Leonardo Giménez, alcalde del municipio de Ecilda Paullier.

Lo mismo sucederá en estos días con el mono babuino que irá a la reserva Rodolfo Tálice en el departamento de Flores. Allí pasará a vivir en “un jaulón de grandes dimensiones, con un árbol en su interior y donde habrá más animales de su misma especie. Su situación cambiará mucho considerando que vivía en un espacio de hormigón que medía 2 por 2”, puntualizó Giménez.

Lo que quedará en el antiguo zoológico serán las aves, “para las que ya se está generando un espacio mucho más amplio, con un lago artificial”, explicó el alcalde de Ecilda Paullier.

Los funcionarios que trabajan en el lugar seguirán allí debido a que dentro del parque donde estaba ubicado el zoológico hay otros servicios que atender.

“Existen varios parrilleros, hay caminería interna, la sede del municipio está en el parque, hay juegos para niños, y estamos generando una escuela de tránsito similar a la de Villa Dolores. Actividades va a haber, y los funcionarios van a tener más trabajo todavía. Además planeamos hacer como un zoológico virtual, donde se van a pintar animales en hormigón simulando que están en su hábitat”, explicó Giménez.

Calidad de vida.

Según el alcalde, la principal razón del traslado fue mejorar la calidad de vida de los animales.

En la decisión también influyeron los vecinos: “continuamente nos decían que les daba lástima verlos encerrados e incluso hasta las maestras nos comentaban que los animales ya no estaban cumpliendo ninguna función lúdica para los niños. Era una tristeza verlos ahí””, explicó Giménez.

El zoológico llegó a tener más de 40 animales, entre los que se encontraban: un gato montés, chivos, patos de distintas especies, faisanes, carpinchos y un coatí.

Algunos de ellos fueron trasladados a otros lugares, pero la gran mayoría fue muriendo en el lugar.

Tendencia.

Los zoológicos comenzaron a funcionar en la época de la reina Victoria de Inglaterra (de ahí el nombre de zoológicos victorianos), a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX. En ese entonces la idea de zoológico estaba asociada a la de colección de animales. El objetivo era tener grandes cantidades por jaula, sin importar cuáles fueran los requerimientos de cada uno de ellos. A lo largo del siglo XX, los zoológicos han evolucionado mucho y hoy esa idea victoriana ha quedado en el pasado en gran parte del mundo.

En Uruguay ese estilo aún se mantiene, aunque algunos de los zoológicos que permanecen abiertos están cambiando lentamente hacia reservas o bioparques, en buena medida por las presiones de las organizaciones no gubernamentales que defienden los derechos de los animales. Otros, en tanto, decidieron cerrar y enviar a sus animales a otros lugares.

El zoológico de Melo, en Cerro Largo, fue uno de los primeros en cambiar de paradigma. Hoy en día se puede ver a los animales pero de otra manera: ya no están en jaulas sino que pueden desplazarse libremente por el predio ubicado en las costas del arroyo Conventos, frente al Parque Rivera. Además se instalaron lagos artificiales y puentes de madera colgantes donde se puede apreciar aves, animales de monte y especies naturales de este paisaje.

Otro caso similar es el de Durazno. Actualmente el antiguo zoológico municipal se encuentra en obras para convertirse en un bioparque. En el nuevo diseño, la mayoría de los animales estarán en amplios espacios verdes, teniendo en cuenta las necesidades biológicas de cada especie y se eliminarán las rejas. La osa parda, por ejemplo, estará en un lugar cuatro veces más grande que el anterior y tendrá un vidriado que permitirá a los visitantes estar “cara a cara” con el animal en régimen de semicautiverio. Se estima que entre marzo y abril del año que viene culminarán las obras.

En tanto, los zoológicos de San Carlos, Paysandú, San José y Villa Dolores en Montevideo están “liberando” y reubicando a los animales en distintas reservas nacionales e internacionales.

Desde 2014, dos leones de Paysandú y una leona que estaba en San José fueron enviados a un santuario en Estados Unidos. Dos tigres que permanecen en el zoológico de Villa Dolores y el león “Tito” del zoo de San Carlos también serán trasladados al mismo santuario.

No a las jaulas.

En el 2014 los dos leones y la leona (foto) que fueron trasladados a Estados Unidos, debieron viajar en unas jaulas especialmente diseñadas para esos casos. Entre los viajeros iba a estar la osa Eva de Salto pero a pesar de las múltiples protestas por parte de las organizaciones pro animales, las autoridades decidieron que se quedara en Uruguay. La reserva Rodolfo Tálice es una de los únicos establecimientos para animales a los que las ONG no se han opuesto, como sí lo hicieron en el caso del zoo de Villa Dolores, que actualmente está abandonado.

Preocupa estado del zoo de Villa Dolores.

El jueves pasado, preocupados por el estado de las instalaciones del zoológico de Villa Dolores de Montevideo —que hace años permanece cerrado—, funcionarios del lugar, junto con el intendente Daniel Martínez y el asesor de la Intendencia capitalina, Ramón Mendez, recorrieron las instalaciones en estado de abandono.

Fuentes sindicales dijeron a El País que los trabajadores están preocupados por el estado de mantenimiento del zoológico y también por su futuro laboral.

El zoológico de Villa Dolores permaneció dos años cerrado hasta que el intendente Daniel Martínez confirmó, a mediados de 2016, que no volvería a abrir.

En cambio, el predio del zoológico de siete hectáreas pasará a transformarse en un parque urbano.

Algunos de los animales que aún permanecen allí serán trasladados al Parque Lecocq, y otros como los dos tigres que habitan en el lugar serán enviados a un santuario en Colorado, Estados Unidos.

El costo de la transformación, de acuerdo a director de Artes y Ciencias de la Intendencia, Juan Canessa, sería de unos US$ 12 millones. La Intendencia de Montevideo prevé iniciar las obras del parque urbano a fines del 2017.

Reserva recibió 60 animales de otros zoo.

Gran parte de los zoológicos departamentales que decidieron cerrar sus puertas enviaron a muchos de sus animales a la reserva de flora y fauna “Dr. Rodolfo Tálice”, ubicada en el departamento de Flores.

De acuerdo con el director del lugar, el veterinario Guillermo Ros, han llegado en lo que va del año aproximadamente 60 animales provenientes de otros zoológicos de todo el país.

“Yo creo que encontraron un lugar en donde las condiciones de alimentación y de hábitat eran las más adecuadas, en parte por eso se decidió elegir este sitio”, opinó Guillermo Ros.

La reserva abrió en el año 1992 y tiene 75 hectáreas. Actualmente cuenta con más de 1.200 animales de 120 especies distintas, entre los que se encuentran: un puma y un jaguar además de las especies autóctonas, como ser pavos, carpinchos y cabras, entre otros.

“Aproximadamente, el costo global por mes es de 25 mil dólares y hay 12 funcionares”, indicó Hugo Rusinol, veterinario de la reserva.

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