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Con 84 años decidió donar todos sus libros para que funcione una biblioteca en su pueblo

Washington Santiago tiene 84 años y una colección de más de 1.500 libros.

Hace 15 años Washington Santiago empezó a interesarse por la lectura.

Cada vez que pasaba por una librería de Montevideo y un título le llamaba la atención, entraba al local y lo señaba. Lo señaba porque la plata no le sobraba y cuando lograba juntar el total volvía al local y lo compraba.

Washington tiene hoy 84 años y una colección de más de 1.500 libros. Para que sus libros “no terminen tirándose a la basura”, dice, decidió donarlos para que en Villa del Carmen (Durazno), la localidad donde vive -que tiene 4000 habitantes-, pudieran abrir una biblioteca pública.

El jueves 11 de octubre la biblioteca fue inaugurada, según informó el programa radial “Informe Nacional”.

“Yo tuve la terrible desgracia de perder a mi señora en 2003 y no me reponía y viajando al Carmen, mi hermana que vivía donde yo estoy ahora, me decía que la lectura me iba a ayudar”, cuenta a El País.

Los libros se convirtieron en el refugio de Washington, en un lugar que le servía para distraerse y aprender. “Me refugié en la religión y en la lectura”, explica .

Washignton vivía en Montevideo. Cuando se mudó a Villa del Carmen recuerda que cargó varios cajones de libros con su hermana. Hace poco, hablando con su sobrino, tomó consciencia de dónde puede terminar su colección el día “que ya no esté”.

“Me dijo ‘el día que vos faltes el destino de estos libros va a ser la basura o el fuego’ y eso me despertó; sentí que eso podía pasar en cualquier momento y quiero ayudar a la juventud”, dice.

Luego de esa sensación se comunicó con el alcalde de la localidad y le comentó su idea.

“La verdad que tiene una rica historia en lo que es los libros y encontrar una persona con esas ganas de hacer cosas sin duda que tenemos que apoyarlo”, dice a El País el alcalde Núber Medina, que -temporalmente- le cedió un lugar para instalar la biblioteca pública.

“La pusimos junto a donde funciona el centro MEC, que es un salón multiuso municipal y pusimos la biblioteca con las miras que estén los libros y que esté lo digital”, cuenta Medina.

El alcalde dice que el lugar es provisorio ya que tienen pensado trasladar la biblioteca al Centro Cultural de Villa del Carmen. “Es enfrente a la plaza y ahí le vamos a poner el nombre que él quiera y se inaugurará oficialmente”, agrega.

El nombre que Washington eligió para el lugar donde van a estar sus libros es “Serafín J. García”. “Es un escritor y expolicía de Treinta y Tres. Un ser humano maravilloso”, comenta.

Los libros no fueron lo único que donó para la biblioteca. Además también llevó sillones, sillas, y una mesa para mantener vivo el recuerdo de un amigo. También se encarga todos los días de atender a quienes entran al lugar.

“Yo tenía un gran amigo en Montevideo y era restaurador de muebles y tengo como recuerdo un juego de living hermoso: un sillón de dos plazas, dos butacas de una plaza, dos sillas individuales y una mesa”, dice Washington.

El octogenario comenta que cuando las personas entran a la biblioteca les cuenta la historia de cómo llegaron esos muebles a decorar el lugar. “Es un motivo para tenerlo presente”, explica.

Washington se levanta temprano. Entre las 7 y 8 de la mañana va a la biblioteca. Llega a a ese lugar con sus libros y sus muebles. Llega y lo atiende. A las 19 se va para su casa. “Lo hago con muchísimo gusto”, cuenta

 

El gesto y el efecto cadena

A raíz de los 1.500 libros que donó Washington, muchas personas decidieron sumarse a la iniciativa y dar una mano para que la biblioteca pública tuviera entre sus estantes varias páginas más de material.

“El día que inauguramos hubo mucha donación de libros, vinieron libros de Montevideo y de la Junta Departamental de Durazno. Han recibido mucha donación y hay que seguir ampliando la estantería porque ahora quedó chica”, cuenta el alcalde.

Washington, por su parte, dice que el día  de la inauguración, cuando su material empezó a cobrar una vida diferente, su amigo el “doctor Rómulo”, mandó un remolque con más de 2.500 libros desde Montevideo.

Entre miles de páginas, títulos, tapas e historias, Washington encontró su refugio. Rodeado de los recuerdos que más quiere encontró su segundo hogar y Villa del Carmen una nueva biblioteca pública.

Fuente: El Pais

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